jueves, 10 de marzo de 2011

Maldito aquel poeta

Quisiera ver una lágrima de poeta,
y quisiera verlo llorar con ánimos,
o sin ellos, pero llorar
por las fieles palabras de un amigo,
por los tiernos cariños de su amante,
por las bellas letras de sus maestros,
por la conmovedora música que llena sus oídos
el día que descubre que ya no tiene tiempo
para recorrer los arrabales
y poder llorar en soledad
con calma.

Quisiera ver un poeta llorar por un insulto,
por un halago, por un cumplido,
por una publicación o una censura,
quisiera que llorara con rabia
con ternura y amargura
con amor y miedo,
con alegría
y que las lágrimas lluevan como oprobios
desde sus ojos hasta sus mejillas,
se queden en ellas
como recuerdos,
y pueda continuar
con su vida.

Ahora, sólo veo
una lágrima de poeta
reflejada en un espejo.


10 de Marzo de 2011

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