un minuto para las seis y otro que me toma levantarme
o algo así, manía de no cargar reloj
salir al balcón y desayunar un amanecer tardío
volver a la cama
y dejar que los minutos se derritan
diferir los pensamientos hasta luego de las doce
almorzar unos recuerdos recalentados
esa manía de alimentarse de la memoria
dejar que el agua lave mis pecados
tarde a lo mejor, qué más da
la ropa no entra en el cuerpo
casi como la esperanza en la cabeza
manía de usar todo tan estrecho
y sentarse a escribir
y escribir y escribir
sin finalidad, sin tema
sin inspiración, sin tregua
sin siquiera saber cómo terminar esto
sin pensar en vos.
18 de septiembre del 2010
No hay comentarios:
Publicar un comentario