domingo, 4 de julio de 2010

Reflections

Hoy me miré al espejo y no me gustó lo que vi. Seguramente será más fácil hablar de la vida de los demás y de lo que se ve de los ojos para afuera, pero es difícil cuando es necesario ser crítico y objetivo con nuestras propias actitudes y formas de ser. Pasa tanto adentro, hay tantos cambios y universos que se entrelazan constantemente que más que diferencias parecen realidades distintas, congénitas, dualidades pensantes que buscan escalar su camino sobre las demás. Hoy veo como el tedio y la abulia se esconden tras las ojeras cansadas de tanto luchar, de tanto caminar. Veo como los sentimientos del pasado se arremolinan en mis ojos, quienes cuál espejo del pasado insisten en agobiarme con estos fantasmas tan familiares. Veo una barba y una apariencia mal tenidas, reflejo del incesante disgusto conmigo mismo, generado por el mismo acto de pensar. Pero, realmente lo que más llama mi atención, es esa sonrisa pícara que se asoma por mi boca, y la frívola forma como la comisura de los labios busca sonreír con desgano. Supongo que (y aburriendo los supuestos), son todos reflejos del estado de ánimo que recae sobre mi. A decir verdad no puedo distinguir entre un día y otro, sino es por los cambios entre alegría y tristeza, entre amor y dolor que, constantemente, se están disputando mi estado de ánimo. No puedo decir a certeza cuál de ellos predomina, pero la verdad es que la riña sólo logra amodorrar mi ser, cayendo en este insomnio insensible donde se me confunde la realidad de la verdad, y me encuentro despertando a ratos, dándome cuenta de mis acciones. A ratos, igualmente prefiero no participar en la disputa, y prefiero hacerme la idea de que todo anda bien y en orden, más lo segundo que lo primero, pero ciertamente ninguno de ellos siendo real. Me persigue la cuestión de la existencia constantemente, logrando que no haga más que preguntarme si esta realidad a tu lado es verdadera, o si esta mentira que vivo contigo es real. Cualquier caso, seguramente será mejor que trastabillar intentando retroceder hacia el pasado, o arriesgarlo todo arrojándome al futuro; seguramente será mejor que seguir avanzando con los ojos cerrados, o abrirlos frente al espejo.

04 de julio de 2010

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