Que te quede sonando lo que te digo, por que las palabras mueren como las moscas y la tinta se borra con el tiempo.
Son esos mensajes del subconsciente los que a ratos quedan fijos.
Que te quede sonando que, los recuerdos no son más que fantasmas, que languidecen en nuestro olvido hasta que decidimos dejar que en medio de sueños dantescos nos posean. A ratos es bueno recordar, a ratos, no tanto.
Creéme que de esto hablo como santo.
Que te quede sonando que, el amor es esa ráfaga de viento que nos eleva por lo alto, envolviéndonos y cegándonos ante todo lo demás.
Cuidate, la caída golpea hasta el manto.
Que te quede sonando que, no debés escuchar esos ardides que a ratos te atrapan; es más dura la soledad cuando tienes el sabor de la hiel ajena.
Lo repito con la picardía de una hiena.
Que te quede sonando que, la vida es efímera, y como ilusión tenés que vivirla; no te amargues por amores o malos ratos, que siempre está la promesa de un mañana mejor.
Y recordá, que de todo mal se repone el corazón.
Que te quede sonando que, te quedés soñando un rato con lo que te digo.
Lindo hablar con vos, amigo.
23 de marzo de 2010
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